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Carta a Mis Hermanos y Hermanas Ateos, Científicos, o Escépticos

 

Tal vez no creas que Dios existe, pero lo que no te das cuenta es que creer en cualquier otra cosa (como por ejemplo el “big bang”, la madre naturaleza, el gran espíritu, la energía creadora, etc.) requiere de más fe que creer en Dios. Tomemos la hipótesis del “big bang” (una teoría es una hipótesis que ha sido demostrada y probada y el “big bang” no ha llegado a ese nivel en el método científico). ¡Para creer que las galaxias, las estrellas, y los planetas son el producto de una explosión primordial, uno tendría que creer que toda la materia del universo apareció de la nada, que se encontraba increíblemente compacta, que estaba girando sumamente rápido, y que de pronto explotó! Tanta materia no puede aparecer de la nada. ¿Por qué estaba girando y qué la hizo girar? ¿Porqué de pronto explotó y qué causó la explosión? Es mucho más fácil creer “En el principio Dios creó los cielos y la tierra…” Pero ya te has convencido; vas a creer en cualquier cosa menos lo que dice la Biblia. ¿Porqué? Porque te sientes incómodo cuando te mides contra una norma. Te has asimilado a la cultura pop que te insinúa que no hay absolutos, que todo en la vida está pintado en tonos de gris.

 

Ese deseo de estar liberado de las normas es la fuerza de los movimientos populares que camuflan el ateísmo, tales son el uniformismo (todo cambio es lento), el materialismo (sólo las cosas materiales son importantes), el naturalismo (todo lo natural es bueno), evolucionismo (es natural ser animales), y créanlo o no, el racismo (sólo los fuertes sobreviven). Estos movimientos tienen un mensaje sutil, pero saturan poco a poco nuestras vidas y están especialmente dirigidas a los jóvenes. ¿No crees que esto es cierto? ¿Pregúntate, porqué sólo el evolucionismo es enseñado en las escuelas? Ya sé, “la separación de la iglesia del estado”. Ese pretexto es ficticio. No existe cosa semejante en la Constitución de los EEUU y tú lo sabes. Thomas Jefferson simplemente envió una carta a la asociación bautista de Danbury en Connecticut donde discute la separación de la autoridad civil de la autoridad eclesiástica. Esto es, Jefferson se oponía a que el estado adoptara una religión oficial. Nunca sugirió que el estado debiera separarse de los valores morales. La prueba está que hasta los años 60 la Biblia era estudiada en las escuelas públicas. ¿Qué sucede cuando una sociedad se separa de los estándares morales? Sufre un incremento en la violencia, del crimen, los divorcios, los suicidios, el uso de drogas, etc., etc.; en otras palabras, la total degradación de la sociedad. ¿Si las escuelas se suponen que existen para preparar a los jóvenes para la vida en sociedad, no deberían las escuelas darles toda la información que existe? ¿No es acaso el creacionismo otra hipótesis y tan (o más cierta) que el evolucionismo? ¿Por qué se asustan en darle cabida a otra posible explicación de nuestra existencia?

 

Existen muchas maneras que estos movimientos se infiltran en nuestras vidas. Consideremos los medios de comunicación. A las personas religiosas se las describe como “idos”, pero a los filósofos, ambientalistas, y sociólogos, los medios de comunicación los describen como gente “de avanzada”, que lucha por la mejora de la sociedad. Las ciencias, y en particular las sociedades científicas, guardan con celo cualquier cuestionamiento al evolucionismo; lo ven como progresivo, pero se rehúsan en aplicar el método científico para verificarlo adecuadamente. Los científicos que osan cuestionar al evolucionismo son condenados al ostracismo y por lo tanto nunca reciben fondos para sus investigaciones o sus escritos nunca pasan la necesaria revisión y aprobación de los colegas para su publicación.

 

Como colega en las ciencias, creo que el evolucionismo es, desde su fundamento, totalmente no-científico. El evolucionismo fue creado por una facción seudo-científica que estaba en busca de alguna “teoría” que estuviese en total oposición a la Biblia. Este proceso comenzó en 1734 cuando Swedenborg, un filósofo y espiritualista escribió “Principia”, un libro que describe la creación de nuestro sistema solar de una nébula. Otro filósofo, el Conde de Buffon, no mucho después, se le ocurrió el concepto que las diferentes especies se originaron una de la otra. Lamarck en 1809 escribió “Filosofía Zoológica” donde discute el concepto de la herencia por características adquiridas y el uniformismo.

 

Chambers, un espiritualista, escribió en 1844 “Vestigios de la Creación” donde describe sus ideas sobre la evolución. Wallace concibe allá por los 1850 la idea de “la sobrevivencia de los más sanos”, pero Darwin, alguien que nunca acabó sus estudios, y con la ayuda de Lyell, un geólogo que describió su hipótesis sobre los estratos sedimentarios en 1833 pirateó el material de Wallace y lo publicó en 1859 con el nombre de “Origen de las Especies a Través de la Selección Natural o la Preservación de la Razas Favorecidas”. Así es, lo has leído bien: “o la Preservación de la Razas Favorecidas”. Me pregunto de qué lado estaría el ACLU (organización que se supone protege los derechos y libertades individuales en los EEUU) si el libro de Darwin se hubiera publicado hoy en día. Las bases del evolucionismo son totalmente no-científicas. ¿Cómo es, entonces, que se convirtió en “científico”?

 

Para probar que el evolucionismo es una teoría cabal, debe de demostrarse en seis diferentes áreas de la ciencia: la cósmica (no puede probar quién creó la materia, el espacio, ni el tiempo), el químico (no puede explicar cómo fueron creados los elementos más pesados que el fierro), la estelar (no puede explicar por qué la mayoría de las galaxias conservan sus espirales bien formados), la orgánica (no puede explicar cómo es que la vida empezó de ingredientes inorgánicos), la macro-evolutiva (no puede explicar cómo es que los organismos simples son tan complejos), y la micro-evolutiva (sólo puede explicar cómo es que las variedades de organismos evolucionaron del mismo género). De las seis áreas científicas, el evolucionismo sólo puede explicar una, la que es obvia para todos, esto es; la adaptación a su ambiente hace que los organismos cambien (por ejemplo; lobos y zorros a perros). Esta adaptación es siempre dentro de un mismo género, nunca entre géneros, que es lo que sugieren los evolucionistas. En este aspecto, es excepcionalmente curioso que Dios repite en Genesis de la Biblia la frase “de acuerdo con su género” cada vez que describe la creación de cada ser viviente.

 

El talón de Aquiles del evolucionismo es la interpretación de la información geológica. La manera que Lyell logró que su hipótesis se aceptara fue excluir todos los eventos geológicos súbitos y catastróficos y crear una escala de tiempo sumamente vasta para la historia de la Tierra. Claro, en nuestras vidas no experimentamos eventos catastróficos, fuera de algunos terremotos, inundaciones, o tsunamis. Por lo tanto, uno podría muy fácilmente extrapolar nuestra experiencia personal y concluir que se necesita una enorme cantidad de tiempo para causar los cambios que observamos en la naturaleza. Pero nos olvidamos de que muchas catástrofes han ocurrido, algunas de las cuales han acabado con culturas enteras y de las cuales existen, ya sean objetos que documentan estos sucesos o ruinas que perduran hasta hoy.

 

Existen dos áreas en la discusión que prueban que el evolucionismo es una hipótesis falsa; los fósiles y determinar la edad por radioactividad. Los fósiles son las impresiones de organismos en una capa sedimentaria que sufrió compresión y que causó que el organismo se cristalizara por depósitos minerales. Hay también fósiles de huellas humanas, huellas animales, etc. Si te pones a pensar, para que un fósil se forme, el entierro y la compresión deben de ocurrir en poco tiempo de lo contrario el organismo simplemente se podriría y no dejaría tiempo para que la cristalización ocurra. ¿Con esto en mente, ya te das cuenta de que el concepto del uniformismo comienza a desmoronarse? Por otro lado, a pesar de que nos quieran hacer creer que se necesitan millones de años para formar un fósil, esto no es cierto. Se han encontrado muchísimos fósiles de humanos y de artefactos que datan de los 1800’s. Sólo se necesitan las condiciones ideales para formar fósiles. El evolucionismo quiere y necesita sugerir largos periodos de tiempo para que nuestras mentes acepten los cambios evolucionarios que sugieren.

 

Lo que Lyell y sus discípulos hicieron es arbitrariamente ponerles fechas a ciertas capas sedimentarias para que quepa entre ellas una historia larguísima y así insinuar la idea que se requiere de largos periodos de tiempo para que la evolución ocurra. Luego estudiaron los fósiles que se encontraban en estas capas y se valieron de los fósiles de los organismos extintos, llamados “fósiles índices”, para fechar las capas sedimentarias de otros lugares del mundo en que estos estaban presentes. Esto es totalmente no-científico; es más, está basado en una lógica circular que es totalmente contraria al método científico de análisis. El hecho que nadie ha tenido las agallas de cuestionar esta farsa demuestra la mordaza que la “comunidad científica” tiene sobre las publicaciones. ¡Las capas sedimentarias fueron fechadas arbitrariamente en los 1800’s! ¡Por favor!

 

Te dirás, pero seguro que estas fechas han sido confirmadas por ensayos radioactivos. ¡De ninguna manera! Aquí es donde parece más una conspiración por parte de los de la ”comunidad científica”, pero juzga por ti mismo. La radioactividad es el proceso de degradación de un material materno, tal como el uranio 238, a un material hijo, que en este caso es el plomo 206. En el proceso hay emisiones de energía en la forma de radiación. Al tiempo que le toma a la mitad del material madre en degradarse en material hijo se le conoce como vida media, que en este ejemplo es de 4.5 mil millones de años. Al medirse las cantidades de materiales madre e hijo en una muestra de roca o suelo y conociendo la vida media del proceso, uno puede determinar, en teoría, la edad de la muestra. Esto se conoce como fechado radioactivo.

 

El fechado radioactivo asume que nunca hubo contaminación de los materiales madre e hijo durante el proceso de degradación, también asume que no hubo material hijo cuando la roca o el suelo se formó, y asume que la degradación fue constante. Como te imaginarás, ninguna de estas suposiciones es correcta. Es imposible concebir que una roca o un suelo no se contaminen. El agua se percola por estos, disolviendo y acarreando minerales y metales de las partes superiores a las capas inferiores. Muchos de los procesos radioactivos utilizados para el fechado radioactivo involucran al plomo como material hijo y por lo tanto es común encontrar diferentes isótopos de plomo en las muestras de roca o de suelo, lo que hace imposible determinar el proceso apropiado para realizar el fechado radioactivo. Por otra parte, es sabido que los materiales radioactivos capturan los neutrones de la degradación radioactiva de otras rocas y suelos aledaños. Estos neutrones cambian la masa atómica (el número que identifica al material radioactivo, como por ejemplo el uranio 238 comparado con el uranio 235 que ha perdido 3 neutrones), dificultando nuevamente la determinación del proceso radioactivo más apropiado a usarse. Encima de esto, se sabe que el calor intenso tales como los generados por flujos de lava o las extrusiones del magma malogran los relojes radioactivos de las rocas o suelos.

 

Tomando como ejemplo algunas de las pocas publicaciones que escaparon la censura de la “comunicad científica” (nótese que la mayoría ocurrió en los años 70s) demuestran que el fechado radioactivo no es confiable, por decir lo menos, incluyen: muestras de flujos de lava que ocurrieron en 1800-01 en Hawai y que fueron fechados entre 1.6 y 3 mil millones de años (Journal Science, 10/11/68); muestras de lava del volcán Sunset Crater, fechados por anillos de crecimiento de árboles en alrededor de 1,000 años, fueron fechados radiactivamente en 200,000 años (Journal of Earth & Planetary Science, 6/69); el domo de lava del volcán Mount Saint Hellen formado in 1980 fue fechado en 2.8 mil millones de años; las conchas de animales vivos dieron una fecha con carbono 14 entre 440 y 750 años (Mangerud & Gulliksen en Quaternary Research, 1975); árboles vivos dieron una fecha con carbono 14 de 10,000 años (Von Fange, 1974).

 

Está claro que el fechado radioactivo, debido a las razones ya explicadas, exagera la antigüedad del material que se trata de determinar. Pero esto no parece detener a los “científicos”. Ellos no quieren discutir estas contradicciones y seguimos leyendo en los textos escolares cosas como estas: “La Tierra tiene una antigüedad de 3.2 mil millones de años o “el Periodo Cambrio empezó hace 540 millones de años y duró 40 millones de años”. Toda esta errónea información está basada en sueños de opio de filósofos del siglo 18 (y muy probablemente ideadas en sesiones de espiritismo) y apoyadas por una comunidad “científica” que no tiene las agallas de cuestionarla apropiadamente (esto es, siguiendo el método científico) simplemente para no conceder que la Biblia podría estar en lo correcto.

 

Los hechos factuales son que la única evidencia de nuestra existencia como humanos en esta Tierra es de sólo unos 6,500 años. De los descubrimientos arqueológicos, podemos afirmar que los humanos nunca fuimos animales, siempre vivimos en comunidades y formamos civilizaciones en diferentes partes del globo demostrando inteligencia, destreza, y habilidades comparables a las nuestras. Diferentes culturas cuentan de una inundación catastrófica (por ejemplo, los Babilonios, los Mayas, etc.). Si utilizamos las edades de los personajes que aparecen en la Biblia, podríamos determinar que el diluvio ocurrió aproximadamente en 2350 AC. El diluvio, para que llegara a cubrir los continentes como lo dice la Biblia, debió causar enormes cantidades de erosión (socavado de la tierra suelta sobre los continentes) que luego fueron depositados formando nuevas capas sedimentarias que, por su cantidad sufrieron grandes fuerzas de compresión y que, cuando las aguas retrocedieron, fueron expuestas y erosionadas con las características como las del Gran Cañón. En esta manera de ver las cosas, es concebible que los organismos, especialmente los que viven pegados al suelo o los que tienen un movimiento limitado, hayan sido rápidamente enterrados por el sedimento y expuestos a una enorme presión a medida que más sedimento continuaba acumulándose sobre ellos, eventualmente formando los fósiles en las capas más “antiguas” (conchas, caracoles, trilobites). Los animales más móviles que se fueron acorralando en los páramos más elevados o en áreas donde obtenían su alimento fueron alcanzados luego y también fueron cubiertos por sedimentos, formando lo que conocemos como el carbón de mina y los depósitos de petróleo, así como los fósiles de las capas más “modernas”. Esto también explica el descubrimiento de fósiles en zonas inverosímiles, tales como en las montañas, aunque esto también se explica por la formación de montañas con el material de antiguos valles por el efecto de Deriva Continental que, en los bordes de colisión de las placas, dan lugar a la formación de montañas y cordilleras.

 

Los “científicos”, especialmente los biólogos, se olvidan de aplicar las leyes de la física y de la termodinámica al apoyar ciegamente al evolucionismo. El tiempo aumenta el desorden (o entropía) de las cosas en el universo. El tiempo tiende a dispersar en vez de ordenar las cosas. Por lo tanto, uno nunca esperaría que el tiempo forme moléculas orgánicas complejas de moléculas inorgánicas o que el tiempo forme organismos multicelulares de los unicelulares, mucho menos que forme un ser humano de un primate. Los organismos dentro de su mismo género se adaptan al medio ambiente, pero no hay evidencia que un organismo de un género haya evolucionado de otro género. No existe ningún fósil, entre los millones que se han descubierto y estudiado, que indique que esto jamás haya pasado. Los biólogos gustan mencionar las mutaciones como el mecanismo principal para el evolucionismo, pero se olvidan de admitir que un muy pequeño porcentaje de las mutaciones tienen un efecto positivo para el organismo. Las mayorías de las mutaciones son negativas (empeora la condición del organismo), pero felizmente estas se pierden al no poderse los organismos mutados reproducirse o al corregirse la mutación cuando estos llegan a reproducirse. Las mutaciones positivas son las que generan nuevas versiones de proteínas que ayudan a los organismos dentro del mismo género simplemente a adaptarse a los cambios del medio ambiente. Las mutaciones no explican la evolución de los organismos, sólo explica su adaptación a los cambios ambientales.

 

Dios nos creó con un mecanismo natural de querencia. Instintivamente deseamos una relación con Él, pero a través del permanente lavado cerebral a que hemos sido sujetos por la sociedad, le hemos reemplazado con otros dioses. ¿Cuál es tu dios? ¿Las drogas, el sexo, el juego, el trabajo, el poder, el alcohol, el conocimiento? ¡Tu dios es la actividad que consume la mayor parte de tu tiempo ... y te está matando! Nunca serás feliz con esos dioses, nunca te van a satisfacer, nunca son suficientes. ¿Sientes acaso que hay siempre algo que falta a pesar de que tu vida es relativamente exitosa? ¿Tienes todo lo que necesitas, pero aún sientes un vacío...? Esta es la manifestación del mecanismo de querencia. Algún día, y espero que pronto, te des cuenta de que llegó el momento de establecer una relación con tu creador. El único camino a Dios es a través de Su Hijo quien sufrió y murió por todos tus pecados. Dios no permite que nadie se le acerque con su propia virtud o su buena intención porque uno sigue siendo imperfecto. No puedes entrar al cielo porque eres “bueno” o porque haces “el bien” o porque tienes “buenas intenciones”. La única manera de allegarte a Dios es a través de la virtud de su Hijo que si fue perfecto. Su perfección compra tus pecados, pero sólo si lo invitas a estar al timón de tu vida. Ruego que lo invites pronto y que corrijas tu relación con Él. Estamos tratando sobre la cosa más importante de tu vida, tu vida eterna. En nombre de Jesús ruego que lo hagas ahora mismo. Amén.

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