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Carta a mis Hermanos y Hermanas Budistas

 

Respeto tu religión porque representa uno de los más antiguos reconocimientos de la espiritualidad humana y su lucha contra el materialismo. Es curioso notar algunos paralelos entre Jesús y Buda, tales como las tentaciones del demonio antes de comenzar sus ministerios, o la insignificancia del estatus o el género como requisito para recibir la gracia de Dios. Claro que para Uds. la gracia de Dios es el esclarecimiento espiritual, el que se logra al negarse a uno mismo de las cosas de este mundo. Esto es sólo bueno hasta cierto punto como el mismo Buda descubrió. Como sabrán, Siddhartha Gautama (Buda) inicialmente comenzó una vida ascética y luego se dio cuenta que ese no era el camino a La Verdad. Una vida extremadamente frugal puede ser hasta dañina.

 

Las Cuatro Nobles Verdades y los Ocho Caminos son la culminación de la búsqueda por Buda de la Verdad. Pero esta es la culminación del estado máximo posible para una persona terrenal. Se logra a través de una increíble disciplina y dedicación personales. Pero Dios nos creó también para disfrutar la vida. Simplemente pide que mantengamos una relación con Él. El budismo parece implicar que la única manera de mantener una relación con Dios (conocer la Verdad) es superar nuestras ataduras a las cosas materiales a través de sabiduría, moralidad, y meditación. Este proceso se basa en nuestra propia virtud. ¿Dónde está Dios en todo este proceso? Dios exige perfección y ni siquiera Buda era perfecto porque era humano. Un humano extraordinario, pero humano, no obstante. ¿Como pudiéramos nosotros, que somos mucho menos que Buda, compararnos en esta situación? Nos estaríamos engañando si creemos que vamos a encontrar la gracia de Dios así nos creamos iluminados por seguir los mismos pasos de Buda.

 

Somos todos pecadores, no interesa cuánto nos neguemos de las cosas de este mundo o cuánto tiempo nos la pasamos en meditación. La única manera de liberarnos de nuestros pecados es a través del sacrificio, pero no del nuestro porque siempre será insuficiente. Por ese propósito Dios mandó a su único hijo Jesús. Su sangre nos lava de nuestros pecados. Su virtud nos hace virtuosos ante Dios. Esto debe ocurrir primero. Primero tienes que establecer una relación con Dios aceptando al que Él envió. La negación de las cosas de este mundo (sacrificio) y la meditación (plegarias) refuerzan tu relación con Dios. Esto viene a continuación. Muchos cristianos que aceptan a Jesús como su Salvador y Señor de sus vidas no tienen la disciplina del sacrificio y de la oración como tú la tienes para mantener la relación que Dios quiere con nosotros. Por esta razón creo que Uds. serían mejores cristianos que la mayoría que se llaman cristianos. Ora a Jesús para que te perdone tus pecados, agradécele por haber muerto por tus pecados, pídele que sea el Señor de tu vida y continúa en tu búsqueda de la Verdad y así tendrás tu nombre escrito en el Libro de la Vida, el que será abierto en el fin del tiempo. Sólo los que tienen su nombre escrito se les permitirá permanecer cerca a Dios. Los que rechazan a Su hijo, rechazan al mismo Dios, no interesa cuán virtuosa te crees que eres. No son mis palabras, son las del mismo Jesús. Ninguna otra persona en toda la historia de la Humanidad ha tenido la autoridad de decir esto. Ruego que tus ojos se abran a esta verdad. Ruego esto en el nombre de Jesús. Amén.

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