Carta a Mis Hermanos y Hermanas Judíos
He leído el Tanakh, lo que llamamos el Antiguo Testamento, ya un par de veces y no puedo entender cómo se les escapa cierta información que es importantísima. Entiendo que algunos de sus ancestros dudasen en aceptar al nuevo mesías porque este no encajaba con su percepción del Mesías. Pero 2000 años han pasado y seguramente deben de estar curiosos sobre ciertos pasajes escritos por sus profetas. Cuando lo lees, qué es lo que piensas cuando dice:
Isaías 7:14.................. Nacerá de una virgen
2 Samuel 7: 12-16...... Será de la casa de David
Miqueas 5:2............... Nacerá en Belén
Isaías 11:2​.................. Será ungido por el Espíritu Santo
Isaías 40:3-5​.............. Será anunciado por un mensajero de Dios (Juan el Bautista)
Isaías 35:5-6.............. Hará milagros
Isaías 9:1.................... Ministrará en Galilea
Daniel 9:25​................ Se presentará como rey 173,880 días* de la orden de reconstruir Jerusalén
Zacarias 9:9​............... Entrará Jerusalén como rey sobre un pollino
Salmo 118:22​............. Será rechazado por los judíos
Isaías 53:4-7​.............. Sufrirá una muerte humillante por nuestros pecados
Zacarias 11:12-13...... Le venderán por 30 piezas de plata
Isaías 53:6-7.............. Se mantendrá en silencio delante de los que le acusan
Isaías 53:4-5.............. Le batirán
Isaías 50:6.................. Le escupirán
Salmo 22:16............... Le clavarán las manos y los pies
Isaías 53:12................ Le crucificarán entre ladrones y rezará por sus acusadores
Salmo 22:18............... Apostarán por sus vestimentas
Zacarias 12:10........... Herirán su costado
Salmo 69:21............... Le darán hiel y vinagre para tomar
Salmo 34:20............... Morirá sin que le quiebren los huesos
Isaías 53:9.................. Lo enterrarán en la tumba de un rico
Salmo 110:1............... Se sentará a la diestra de Dios
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* Referirse a la Profecía de las 70 Semanas
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¿Te imaginas las posibilidades que un sólo hombre cumpla con todas estas profecías? ¿Sabes cuántas estrellas existen en el firmamento? Duplica ese número. ¡Lo que resulta es el equivalente de un uno con 46 ceros! ¡Y esto, utilizando un cálculo conservador!
Estas son sólo una muestra de las más de 300 profecías sobre Jesús en el Antiguo Testamento. Como ya sabes, estas fueron escritas cientos de años antes de su nacimiento. Moisés escribió los primeros cinco libros del Antiguo Testamento aproximadamente 1400 AD. El Rey David, autor de muchos de los Salmos, y Samuel escribieron sus profecías aproximadamente 1000 AD. Los libros de Isaías y Miqueas fueron escritos alrededor de 800 AD. Daniel escribió sus profecías por los 500 años antes del nacimiento de Jesús.
Claro que el Antiguo Testamento también habla de la venida del Mesías como el Señor que llega triunfante y con todo poder. Esto ocurrirá en lo que los cristianos llamamos la “segunda venida”. Isaías 61:1-2 dice: “El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque Jehová me ungió; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel; a proclamar el año de la buena voluntad de Jehová, y el día de venganza del Dios nuestro; a consolar a todos los enlutados”. Por lo tanto, el Señor viene primero para liberarnos de nuestra prisión espiritual, al ofrecerse como sacrificio por nuestros pecados, y viene luego a juzgarnos separando a los que aceptan esa gracia de los que dan oído sordo. Nunca podremos liberarnos de nuestra inherente prisión espiritual por nuestras propias acciones, así sean bien intencionadas, porque somos de naturaleza imperfectos y pecadores. En tiempos antiguos los pecados de la gente eran perdonados al transferirlos a un animal de nuestra propiedad, ofreciéndolo en sacrificio a través del sacerdote en el Templo. Esto se debía hacer muy seguido porque la gente reconocía que continuaba pecando. Hoy ya no necesitamos hacer esto. Cristo ha hecho un nuevo pacto al sacrificarse por todos nuestros pecados, pasados y futuros y así adquirimos la virtud de Jesús. Sólo nos queda invitarlo a nuestras vidas al agradecerle por haber sufrido y muerto por nuestros pecados, prometiéndole que no deseamos pecar más, y pidiéndole que viva en nuestros corazones como nuestro Señor. Cuando tenemos a Cristo como Amo y Señor de nuestra vida, empezamos a vivir como Él lo hizo porque todas nuestras acciones se hacen a Su nombre. Al transferir nuestro mérito al Suyo, aparecemos virtuosos ante los ojos de Dios. Esto es muy fácil decirlo, pero difícil de hacerlo. Es por esto que cuando hacemos esta invitación a Jesús para que sea nuestro Amo y Señor, Dios nos envía una ayuda, la del Espíritu Santo que nos da el poder suficiente para enfrentarnos a nuestra naturaleza pecadora y comenzar a parecernos a Él.
Dios quiere a su gente, a sus escogidos, a los que le reconocieron desde miles de años atrás como El Que Es, Señor de Señores, Dios de los Ejércitos, Yahvé, Jehová... Dios los instruyó con mucho detalle cómo quería que se construyera su Tabernáculo y luego su Templo y cómo deberían de hacer los sacrificios. Pero luego dejó que destruyesen el Templo, tal como lo predijo Jesús poco antes de su propio sacrificio, porque el Nuevo Templo resucitaría de la muerte al tercer día, tal como lo dijo muchas veces Jesús a sus discípulos. Ese Nuevo Templo es Jesucristo. Si no lo aceptas, no aceptas su sacrificio que si tiene el poder de perdonar los pecados y por lo tanto tus pecados no serían perdonados y tal vez no disfrutarías la gracia y la gloria de Dios para toda la eternidad. El viejo templo ya no tiene uso y nunca lo tendrá. ¡El Nuevo Templo está vivo y listo para darte vida eterna!
¿Prefieres arriesgar de recibir la gracia de Dios y disfrutar de Su Gloria por un montón de antiguos dogmas? ¿Quién dice que tienes que desechar tus tradiciones? Jesús era judío y mantenía todas las tradiciones de su cultura y por lo tanto también lo puedes hacer tú. Las tradiciones no salvan. Lo importante es que aprendamos, creamos, e imitemos a Jesús en nuestras vidas al aceptarlo como nuestro Señor. Espero que tú también lo hagas. Pero hazlo ya porque puede que pronto te toque la hora de rendir cuentas a Dios o que el Señor le toque regresar “como un ladrón en la noche” y para ese tiempo ya sea demasiado tarde para que lo aceptes. Jesús dijo: “ante mí se doblará toda rodilla y toda lengua confesará a Dios”. ¿Lo harás cuando ya sea tarde?
Ruego a Dios que cuando leas las Escrituras, Su Espíritu te llene de convicción, te abra los ojos y que te llenes de curiosidad y verifiques las evidencias de lo que aquí te escribo y que tengas el valor de seguirlo. Ruego esto en nombre de Jesús el Cristo. Amén.