La Profecía de las setenta semanas
La Biblia tiene una profecía increíble. Qué pena que sólo algunos hayan tenido la curiosidad de descifrarla. De otro modo no hubiera quedado ningún Judío en el mundo. Todos se hubieran convertido al Cristianismo (o tal vez todos seríamos Judíos renovados). Se trata de la profecía de Daniel el profeta que en el Capítulo 9:24-26 dice:
24 "Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para terminar la prevaricación, y poner fin al pecado, y expiar la iniquidad, para traer la justicia perdurable, y sellar la visión y la profecía, y ungir al Santo de los santos.
25 Sabe, pues, y entiende, que desde la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén hasta el Mesías Príncipe, habrá siete semanas, y sesenta y dos semanas; se volverá a edificar la plaza y el muro en tiempos angustiosos.
26 Y después de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías."
Para entender esta profecía hay que poner ciertas cosas en contexto:
1) Semanas de años. Cuando la Biblia habla de esto, quiere decir bloques de 7 años. Dios, y por ende la Biblia, que es su palabra, utiliza simbología numérica. Siete es la cifra de perfección y plenitud. En las profecías claves, tales como la restitución de Israel a la Tierra Prometida y el Apocalípsis, el siete y la mitad de siete, son importantísimas. Por ejemplo, Dios creó el universo y al séptimo día descansó y el ministerio de Jesús fue la mitad de siete o tres años y medio.
2) Daniel recibe esta revelación como respuesta a su ruego por su pueblo desterrado en Babilonia. Acababa de leer Jeremías 29:10 que dice: “Porque así dijo Jehová: cuando en Babilonia se cumplan los 70 años, yo os visitaré y despertaré sobre vosotros mi buena palabra, para haceros volver a este lugar.”
3) En Daniel 9:24 está claro que el ángel que le cuenta la revelación está hablando en términos de años cuando menciona semanas, ya que reafirma lo que Jeremías predijo unos 100 años antes de que esto ocurra.
4) ¿Porqué fueron los Judíos castigados por 70 años? Porque desde que el rey Solomon murió (928 AC) hasta que finalmente Jerusalén fue tomada y destruida por los Babilonios (587 AC) el pueblo judío se alejaba más y más de Dios. Los libros de Crónicas y de Reyes en la Biblia atestiguan de esto. Dios envió muchos profetas advirtiéndoles que si no se volvían a Él, los destruiría. En vez de hacer caso, continuaron adorando a ídolos hasta que Dios se hartó. Pero los Judíos son Su pueblo escogido y por tanto, no los abandonaría. Mandaría a su propio hijo unigénito, el Mesías!
5) En Daniel 9:25 Dios da la fecha exacta de la entrada de Jesús a Jerusalén sobre un pollino. Habla del tiempo entre que se dé la orden de restaurar y edificar a Jerusalén y la llegada del Mesías Príncipe serán 7 semanas y 62 semanas. O sea 7 + 62 = 69 semanas de años. Lo que viene a ser 69 x 7 = 483 años.
6) En esa época todavía no se había descubierto el año calendario. Se usaba el año lunar que es de 360 días. Por lo tanto el número de días serían 483 x 360 = 173,880 días lunares.
7) Convirtiendo los días lunares a años calendarios hay que simplemente dividir el número de días lunares por 365.25, lo que nos da 476.05749 años calendario.
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8) El rey de Persia Artejerjes I proclamó el 14 de Marzo, 445 AC y proveyó de fondos para la reconstrucción de Jerusalén y su Templo. Substrayendo 445 de 476 nos da 31 AD. Añadiendo un año que se pierde por pasar de AC a AD, nos da 32 AD.
9) Haciendo los cálculos de la fracción de año que queda en el cálculo original, esto es 0.05749 x 365.25 = 21 días calendarios. Agregando 21 días a 14 de Marzo quiere decir que ¡Jesús entró a Jerusalén el 6 de Abril de 32 AD!
No hay manera de perderse este importante hecho. Pero tampoco hay que perderse el hecho que a pesar que Dios envía a su propio hijo Jesús, Su pueblo lo rechazó. Como resultado, se dio la destrucción de Jerusalén y nuevamente el destierro del pueblo Judío esta vez por los Romanos en 70 AD. Sin embargo, los profetas hablan de una Israel como nación renovada, con campos verdes, dando frutos, y de gente complacida. Hasta el 14 de Mayo de 1948 estas profecías parecían sueños de opio, idioteces. Pero ahora sabemos que no es así. Dios es Dios de esperanza y de amor incondicional para con Su pueblo. ¡Si sólo creyeran!