Comunistas y Fascistas
Los orígenes de mi familia son el norte de Europa, lo que hoy en día llamamos Bielorrusia, Polonia, y Alemania. Por parte de madre, mi abuela era alemana. Era una mujer de mundo, hija de un acaudalado abogado de la región de Bavaria, era pintora y acostumbrada a viajar por Europa y el mundo. Mi abuelo era polaco y, a pesar de que probablemente venía de una familia judía de clase media, dominaba a perfección muchos idiomas y se comportaba como todo un lord. Esto le ayudó a moverse dentro del círculo de la alta sociedad en Alemania y luego en Inglaterra.
Durante la Segunda Guerra Mundial, ya divorciados, ambos hicieron lo posible por escapar a lugares seguros. Mi abuela logró, gracias a las influencias de su padre, pasar a Suiza y mi abuelo, gracias a sus contactos, a Inglaterra, donde ofreció sus servicios a las fuerzas aliadas, convirtiéndose en un efectivo espía y contacto para los pilotos abatidos, para contrabandear los pilotos polacos a Inglaterra, y trabajando con los partisanos de Marruecos, Francia, y España. Nunca me enteré lo que pasó con los parientes de mi abuelo. Muy probablemente fueron exterminados por los Nazis en el ghetto de Lodz, de donde eran, o en algún campo de concentración como el de Auschwitz.
Desprecio a los Nazis porque son malvados.
Del lado de mi padre, Mi abuela nació en Plock, Polonia. Muy probablemente venía de una familia ordinaria. Ella emigró a los EEUU antes de la Primera Guerra Mundial. Mi abuelo nació en Slutz, Bielorrusia. Él también emigró a los EEUU antes de la Primera Guerra Mundial. Ambos por separado a Nueva York, donde se conocieron y casaron. De niño escuchaba conversaciones de que ellos enviaban dinero a algún familiar, tal vez un hermano o primo a la Unión Soviética. Aparentemente logró sobrevivir las guerras y el régimen comunista, pero lo que hacía no le alcanzaba para mucho.
Desprecio a los Comunistas porque son malvados.
Todos estamos de acuerdo de que los Nazis representan lo más bajo y la más vil condición humana. La búsqueda legítima de la dignidad nacional del pueblo alemán luego de la devastadora guerra y el deseo de elevar su espíritu y su economía, que se hundió a niveles bajísimos, combinados con las condiciones onerosas que impusieron a la Alemania las fuerzas aliadas al final de la Primera Guerra Mundial, fue explotado por conceptos perversos que se convirtieron en hechos diabólicos. Pero para que el mal se apodere del país entero, la maldad debió esparcirse sin obstáculos por todo el sistema. Para evitar que esto ocurra nuevamente, es importante que todo el mundo aprenda lo que pasó en Alemania en esos tiempos.
Primeramente, tomaron el poder por procesos legítimos. Una vez en el poder, empezaron a corromper los poderes de control y equilibrio del sistema gubernamental, reemplazándolos con oficinas títeres que obedecían al gobierno central. Entre estos está la prensa, que fue remplazada por una oficina de propaganda, que repetía mentiras para que la población no sepa lo que realmente estaba sucediendo. De esta manera fueron capaces de obtener el apoyo multitudinario de la gente repitiendo las mentiras y escondiendo sus planes y acciones sucias. El ministerio de salud fue remplazado por un sistema único de salud con un programa oculto de “limpieza racial” donde los enfermos mentales, los deformes, los discapacitados, y los homosexuales fueron eliminados primero. Luego todos los que consideraban impuros, tales como los gitanos y los judíos, y luego cualquiera que estuviese opuesto a sus ideas, tales como profesores, sacerdotes, pastores, científicos, reporteros, etc. fueron también eliminados. Impusieron un estricto control de las armas de fuego, sólo las Fuerzas Armadas podían tener armas de fuego. Cualquiera con un arma era considerado un partisano y era encarcelado, torturado para que revele nombres de otras personas con armas, y eventualmente asesinado.
Debido a sus grandes números en las ciudades, los judíos fueron primero arrestados, sus bienes confiscados, forzados a llevar la estrella de David sobre sus pechos, sus documentos de identidad fueron estampados “Judío”, y luego fueron confinados en ghettos (porciones amuralladas de la ciudad) como lugares temporales de espera antes de ser enviados a los campos de concentración. Hubo docenas de campos de concentración por toda Europa, que realmente eran campos de muerte. Ni bien la gente entraba a algún campo de concentración, el comando alemán esperaba que el tiempo reduzca la población por el hambre y la enfermedad. El resto de la gente estaba programada, de una manera u otra, a ser eliminada. Esto realmente ocurrió. Los Nazis fueron responsables de por lo menos 12 millones de muertes, sin contar los muertos por la guerra, pero nunca sabremos el número exacto (se estima que la relación redondeada fue de 6 millones de judíos, 3 millones de soldados soviéticos rendidos, 2 millones de polacos, 200,000 gitanos, 150,000 discapacitados, etc.).
La palabra Nazi viene del nombre acortado en alemán “Nationale Sozialist”. Como el nombre lo dice, se trata de un movimiento Socialista. ¿Qué busca una organización Socialista? Busca un gobierno central, un control total de la sociedad, donde sólo la élite del gobierno tiene acceso a todo mientras que la gente está en la categoría de tontos útiles, mantenida así por la oficina de propaganda y sus noticias falsas. Ni bien alguien se convierte en un peligro para el gobierno, se le tilda de inútil, y como resultado, se le elimina.
Mucho de esto está ocurriendo hoy en día porque la mayoría es ignorante. Tienen todo el conocimiento de la humanidad en sus teléfonos inteligentes, pero no lo usan para informarse de lo que es realmente importante. La ignorancia es una bendición sólo hasta que notas que el agua en que te encuentras está a punto de hervir. A la prensa le encanta describir a la extrema derecha como Nazis. Pero nada es más alejado de la verdad. Los Nazis son extremos, pero no tienen nada que ver con la derecha. Su propio nombre los define como de izquierda. Están allí juntitos con los Comunistas. La única razón de que fueron enemigos era porque existieron en el mismo período histórico, no porque tuvieran una ideología diferente.
Muchos idealizan el sistema Socialista y Comunista. Tal vez porque las verdades sobre estos no se discuten abiertamente. También, cuando se es joven, pasamos por una etapa en la vida donde la analizamos y comenzamos a idealizar al mundo y al que queremos ver justo y balanceado. Esta es nuestra época formativa. Somos jóvenes adultos. No tenemos muchas responsabilidades, pero tenemos los medios y la energía, valor, y el deseo de crear un mundo mejor. Nuestros padres y profesores deberían ser los reguladores en esta fase de nuestras vidas, dándonos información sobre los dos lados de la historia, sin embargo, en estos días, los profesores aparecen más como instigadores de esta ideología. Esto es una vergüenza y pura maldad porque el Comunismo y su versión “ligera” el Socialismo, ¡son sistemas que no funcionan! Nunca funcionaron, nunca, y nunca funcionarán. ¿Porqué? Simplemente porque van en contra de nuestra naturaleza humana básica. Ciertamente, suena bien y se “siente” bien. El concepto de igualdad es ciertamente justo y supuestamente mejor para todos. Pero la realidad es que no somos todos iguales. Cada uno de nosotros es diferente. Cada uno de nosotros tiene una diferente definición de lo que es suficiente, de lo que es excesivo, de lo que es justo, de lo que significa trabajar duro, etc., de la misma manera que nadie tiene el mismo aspecto, inteligencia, perspectiva de la vida, y el empuje para hacer las cosas o para que las cosas se hagan. Por esta razón el Comunismo y el Socialismo tienen que ser impuestos por la fuerza. Como resultado, la sociedad decae y el país se empobrece. Las razones fundamentales de este declive son dos: una es emocional y la otra es espiritual.
Cuando se trata de implementar el Comunismo o el Socialismo, la imposición del gobierno a su pueblo va creciendo, más en el Comunismo que en el Socialismo, pero en el Socialismo es simplemente oculto en la forma de impuestos “a los ricos” y reglamentación excesiva a todo nivel de la sociedad, lo que crea un sistema de gobierno en expansión que promueve la flojera y la dependencia, mientras que los lideres viven como reyes. El autoritarismo en el Comunismo es obvio a todos. En el Socialismo está escondido debajo de un disfraz democrático, pero el objetivo es el mismo. El objetivo es controlar al gobierno y asegurarse de no dejar el poder; de a pocos cambiar las leyes y las instituciones de manera que los cambios sean irreversibles, crecer el gobierno central y transformar a los ciudadanos a que sean dependientes de él para su supervivencia y metódicamente transformar a la clase media en una clase que apenas sobreviva. Los únicos ricos son los que fueron aceptados por el Partido que está en el poder. Cuando llegan a ese punto, los ciudadanos se convierten en lo que Lenin llamó “tontos útiles”.
Con respecto a la crueldad del Comunismo y del Socialismo, la historia nos demuestra que estos sistemas son tan o más asesinos que los Nazis. Es muy difícil arribar a números exactos (después de todo estamos hablando de sistemas de gobierno muy cerrados, y no muy propensos a divulgar este tipo de estadísticas), pero los expertos que han estudiado esto han revelado que los muertos por regímenes Comunistas son pasmosos. Las muertes por hambruna, ejecuciones, campos de trabajos forzados, limpiezas étnicas, sin contar con las pérdidas por guerras, por regímenes Comunistas en el siglo veinte, ¡se han estimado a 110 millones!
La segunda razón por la que el Comunismo y el Socialismo no funcionan es porque reemplazan a Dios por el Estado. Todos deben jurar lealtad al gobierno y a su “Líder Supremo”. Esta gente sabe cómo manipular. Saben que todos anhelamos rendirle culto a algo. En este caso, ese algo es el Estado y sus reglas. Pero esta mentira es difícil de mantener para siempre. La gente se empieza a dar cuenta y comienza a descubrir que están siendo oprimidos, que están siendo engañados, y que están peor que cuando comenzaron. Que, hasta Dios, la única fuente de esperanza y salvación les ha sido despojados. ¿No me creen? Pregúntenles a los rusos bajo Stalin y los líderes que le sucedieron. Pregúntenles a los chinos bajo Mao y los líderes que lo sucedieron. Pregúntenles a los vietnamitas bajo Ho Chi Minh y los líderes que lo sucedieron. Pregúntenles a los cubanos bajo Castro y los líderes que lo sucedieron. Pregúntenles a los venezolanos bajo Chávez y los líderes que lo sucedieron. Y así por sucesivo. Ninguno de estos países mejoró la condición de sus ciudadanos. Algunos de estos sistemas se han despabilado y, mientras que siguen siendo Comunistas, han adoptado “sistemas económicos proteccionistas” y utilizan el sistema de libre comercio en conspiración con globalistas del occidente para beneficiarse del mercado mundial sin operar bajo las reglas del mercado. Sólo las élites en estos “nuevos gobiernos Comunistas” realmente se benefician (como lo era anteriormente), mientras los ciudadanos los mantienen al borde de la pobreza, sin esperanza de futuro, y lo más importante, oprimidos y castigados si es que osan rendir culto a cualquier cosa fuera del Estado y sus líderes.
Desprecio a los Nazis, a los Comunistas y a los Socialistas no sólo porque perdí un gran número de familiares bajo estos regímenes, pero porque son mentiras. ¿Por qué crees que todo el mundo quiere venir a los EEUU? Porque hay libertad y oportunidad. La libertad significa tener la habilidad de vivir en paz sabiendo que las leyes aplican de la misma manera a todos. La oportunidad significa que puedes ver el fruto de tu trabajo. Todos los que están dispuestos a obedecer y defender la Constitución de los EEUU deberían tener la oportunidad de acceder a este país. Pero nadie puede exigir que se le deje pasar. Cuando seas aceptado(a) tú ya no eres un ciudadano con guión (mejico-americano, etc.), eres americano. Punto ¿Por qué traes ideas foráneas de donde provienes para acá? ¿Por qué te escapas de un sistema fallado y luego quieres construir ese mismo sistema fallido acá? ¿No quieres que tus hijos y nietos vivan en libertad?
El presidente Reagan dijo una vez que: “La libertad nunca está más lejos de una generación por extinguirse” ¿Quieres ser esa generación?