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La Deidad de Jesús

 

Mucha gente duda que Jesús es Dios. Como los Fariseos de la época, algunos creen que esto es una blasfemia. Otros creen que Jesús nunca dijo que era Dios. Y otros creen que Jesús lo decía retóricamente, que lo dijo para recalcar su punto de vista. Déjenme mostrarles lo que he aprendido sobre este tema. Las citas bíblicas son de Casidoro de Reina, revisadas en 1960.

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Cuando el demonio estaba tentando a Jesús durante su ayuno en el desierto, “el diablo le llevó a la santa ciudad, y le puso sobre el pináculo del templo, y le dijo: ‘Si eres Hijo de Dios, échate abajo; porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, y en sus manos te sostendrán, para que no tropieces con tu pie en piedra.’ Jesús le dijo: ‘Escrito está también: no tentarás al Señor tu Dios.’”

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De esto (por Mateo 4:5-7; también dicho por Lucas 4:1-13) podemos claramente ver tres cosas; el demonio conoce las escrituras, el demonio reconoce a Jesús como el Hijo de Dios, y Jesús aclara que Él es Señor. Cuando la Biblia menciona la palabra “Señor”, se refiere al impronunciable nombre de Dios también conocido por Jehová. En otras palabras, Jesús le dice al demonio que le habla, “No tentarás a Mi tu Dios”. ¡Toda mención de “Señor” en la Biblia habla de Jesús!

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Cuando Jesús fue arrestado e interrogado por el concilio judío, Caifás “el sumo sacerdote le dijo: ‘Te conjuro por el Dios viviente que nos digas si eres tú el Cristo, el Hijo de Dios.’ Jesús le dijo: ‘Tú lo has dicho; y además os digo, que desde ahora veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder de Dios, y viniendo en las nubes del cielo.’”

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Lo descrito por Mateo 26:63-64 (también registrado por Marco 14:60-65 y Lucas 22:66-71) era la prueba que el concilio judío necesitaba para condenar a muerte a Jesús por blasfemia. Muchos hacen creer que Jesús se mantuvo en silencio ante esta pregunta clave, pero no es cierto. Jesús confirma que Él es el Mesías (Cristo en griego), que está sentado a la diestra de Dios Padre, y que nuevamente volverá, pero esta vez no a perdonar, sino a juzgar.

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En Capernaum, porque la casa donde estaba Jesús se encontraba repleta de gente, cuatro hombres que cargaban a un paralítico en una litera decidieron hacer un hueco en el techo de la casa y lo descolgaron en frente de Jesús. “Al ver Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: ‘Hijo, tus pecados te son perdonados.’ Estaban allí sentados algunos de los escribas, los cuales cavilaban en sus corazones: ‘Porqué habla éste así? Blasfemias dice. ¿Quién puede perdonar pecados, sino sólo Dios?’ Y conociendo luego Jesús en su espíritu que cavilaban de esta manera dentro de si mismos, les dijo: ‘Porqué caviláis así en vuestros corazones? ¿Qué es más fácil decir al paralítico: Tus pecados te son perdonados, o decirle: Levántate, toma tu lecho y anda? Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados, dijo al paralítico: A ti te digo: Levántate, toma tu lecho, y vete a tu casa.’”

 

Marco 2:1-12 (también contado por Mateo 9:1-8 y Lucas 5:17-26) demuestra que Jesús tiene el poder, por su simple deseo, de perdonar pecados y de curar cualquier enfermedad o mal. Ambas acciones requieren de un poder sobrenatural, las que son de exclusiva potestad de Dios. Me parece cómico que todos, incluyendo los escribas, no encontraron ningún problema mientras Jesús hacia todo tipo de milagros, incluyendo sanar y resucitar a gente, pero se enfurecieron y se vieron amenazados cuando perdonaba pecados. Jesús hizo estas cosas porque tenía el poder y la autoridad. Él era Dios.

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Juan registró instancias que demuestran que Jesús es Dios. “Porque como el Padre levanta a los muertos, y les da vida, así también el Hijo a los que quiere da vida. Porque el Padre a nadie juzga, sino que todo el juicio dio al Hijo, para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que le envió.” (Juan 5:21-23). Está claro que sólo Dios tiene el poder de efectuar milagros. Si Jesús hizo milagros, Él es Dios. También noten que Jesús es quien juzga. Jesús presidirá el Juicio Final.

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“’Abraham vuestro padre se gozó de que había de ver mi día; y lo vio, y se gozó.’ Entonces le dijeron los judíos: ‘Aun no tienes cincuenta años, ¿y has visto a Abraham? Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, YO SOY.’ Tomaron entonces piedras para arrojárselas; pero Jesús se escondió y salió del templo, y atravesando por en medio de ellos, se fue.” (Juan 8:56-59). YO SOY es el nombre que Dios le dio a Moisés cuando éste le preguntó quién era el que le estaba enviando a liberar los judíos de su esclavitud en Egipto. La gente estaba a punto de apedrear a Jesús porque YO SOY es el nombre de Jehovah y al decir esto, a sus pareceres blasfemaba.

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En otra instancia que Jesús se refiere a sí mismo como YO SOY lo encontramos en Juan 8:28. “Les dijo, pues Jesús: ‘Cuando hayáis levantado al Hijo del Hombre, entonces conoceréis que YO SOY, y que nada hago por mi mismo, sino que según me enseñó mi Padre, así hablo.’” Jesús estaba siendo profético sobre su sacrificio en la cruz y también sugiriendo la necesidad de morir y resucitar para probar sin lugar a duda que Él era Dios. También, que es sólo luego de retornar al Padre que podría darnos el poder del Espíritu Santo, que es lo que sostiene la fe de Su Iglesia contra los poderes y dominios del demonio a lo largo del tiempo.

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Jesús no tuvo reparo alguno en utilizar el nombre de Dios. Fuera de los más obvios arriba descritos, hay siete YO SOY que van de la mano con los siete Espíritus de Dios (Apocalipsis 4:5): YO SOY el pan de vida (Juan 6:35, 41, 48, 51); YO SOY la luz del mundo (Juan 8:12, 9:5); YO SOY la puerta de las ovejas (Juan 10:7, 9); YO SOY el buen pastor (Juan 10:11,14); YO SOY la resurrección y la vida (Juan 11:25); YO SOY el camino, la verdad, y la vida (Juan 14:6); y YO SOY la vid verdadera (Juan 15:1, 5).

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